Jesús Campos García jcampos
   
Obra > Teatro > d.juan@simetrico.es > Edición
       
 
 

Ediciones de d.juan@simetrico.es
(La burladora de Sevilla y el Tenorio del siglo XXI)

d-juan-a-simetrico-es

 

 

 

Jesús Campos García, d.juan@simetrico.es (La burladora de Sevilla y el Tenorio del siglo XXI)

Madrid, Asociación de Autores de Teatro, col. Damos la Palabra Textos, 2009, 114 pp.
Con prólogo de Antonio Fernández Insuela: "Humor y crítica en una reelaboración del Don Juan".


Jesús Campos reconoce como modelos, en distinto nivel, las versiones de Tirso, Antonio de Zamora, Zorrilla, Molière, Mozart y, sobre todo, Don Juan o el amor a la geometría, de Max Frisch. Es evidente que el protagonista de la obra de Jesús Campos se inserta en la estela poco burladora de su homólogo del dramaturgo suizo, pero nuestro autor va más allá o, mejor, viene hasta la estricta actualidad española, presentando la acción desde una perspectiva farsesca, con un lenguaje deliberadamente desvergonzado y punzante, de réplicas contundentes y, por paradójico que parezca, con frecuencia basadas en la ambigüedad verbal y el doble sentido de las palabras o frases, lo que provoca la continua sonrisa, cuando no la carcajada, del lector o del espectador". (Del Prólogo de A. FERNÁNDEZ INSUELA, pp. 12-13).

Adquirir el libro>>

 
d-juan-a-simetrico-es  

Jesús Campos García, d.juan@simetrico.es (La burladora de Sevilla y el Tenorio del siglo XXI)

Madrid, In-Cultura Editorial, col. Teatro A Teatro, 2008, 78 pp.
Con "Nota del programa de mano", por Jesús Campos, plano de la escenografía y 5 il. en b/n (fotografías de la representación).

"La exaltación de un señorito follador y pendenciero que acaba condenado o arrepentido (según versiones) pudo ser transgresión en otro tiempo, y aun eso está por ver, pero a la luz del siglo XXI, mal se sostiene que semejante personaje pueda ejercer ninguna acción transformadora. Su función como desahogo de reprimidos o como advertencia de pecadores no tiene lugar en nuestra sociedad.
Ahora bien, la amalgama de sexo, violencia, religión y muerte con que se forjó el mito mantiene viva toda su capacidad dramática y, en consecuencia, más que por una actualización de los Burladores al uso, opté por reescribir un Don Juan de nueva planta que evocara las peripecias de antaño y reflejara a un tiempo la nueva realidad" (De la "Nota del programa de mano" de J. Campos).